“El jardín de los tilos” José Luis Olaizola

Título: El jardín  de los tilos

Autor: José Luis Olaizola

Nº páginas: 192

Editorial: Martínez Roca

Sinopsis: A finales del S. XIX, Bilbao es una ciudad emergente en el ámbito de la economía española. Rafaela Ybarra es una mujer acomodada, casada con el presidente de los Altos Hornos. Protagonista de la novela, esta mujer devota, beatificada por Juan Pablo II, será la defensora de las jóvenes que acuden a la ciudad en busca de empleo, evitando que caigan en las garras de la prostitución.

Crítica: Quien espere una novela al uso, que se vaya olvidando. Olaizola se ha decantado por una biografía novelada (que no novela biográfica, nótese la sutil pero indiscutible diferencia). A través de las páginas, conoceremos la vida y obra de Rafaela y todos aquellos que tuvieron alguna influencia en su vida, remontándose incluso hasta su abuelo a principios del XIX. Puesto que no hay trama al uso, puede llegar a ser un poco pesado. A medida que van apareciendo los personajes se describe su vida, remontándose muy atrás, a veces incluso hasta sus antepasados, pero sin perder de vista ni un momento a Rafaela, centro de la atención de Olaizola. Al girar la historia alrededor de un personaje histórico, según van pasando las hojas se tiene la sensación de que, en vez de una novela, se está leyendo un ensayo de investigación de fácil lectura, dirigido a aquellos apasionados de la Historia sin los conocimientos suficientes como para sumergirse en las áridas investigaciones de lenguaje científico. Para aquellos amantes de las biografías, sin duda resultará muy interesante. Pero para los que esperen una novela de progreso común se llevará una sorpresa. Grata o no, será a la elección de cada uno.

Uno de los “inconvenientes” de la obra de Olaizola es que en ningún momento profundiza en los personajes. Fueron personas que existieron realmente, pero se muestran tan lejanos que resulta difícil de creer que una vez respiraron, amaron, lloraron y rieron. Hay personajes ficticios más reales que ellos, que transmiten más emociones y sentimientos. Nuestra mente escudriña en sus vidas, pero resultan inalcanzables y fríos, planos, sin esos sentimientos contradictorios que caracterizan al ser humano.

El jardín de los tilos

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